MIGUEL es el bebé cuya evolución vamos a seguir mes a mes. Al nacer midió 50 cm y pesó 3 Kg. “Un bebé estándar”, dijo el médico. “Pero no por ello vulgar”, puntualizó el recién estrenado papá. Y es que cada bebé es único para sus padres. A diferencia de muchos recién nacidos, que tienen los ojos azulados en los primeros meses (y luego se oscurecen), los de Miguel ya eran negros como el azabache.
A todos los padres nos interesa saber si nuestro bebé progresa adecuadamente en relación a su edad. Por eso dedicamos esta nueva sección a la descripción detallada del bebé mes a mes, tanto en el aspecto físico como en el psicológico y el emocional. Como ya sabéis, cada niño tiene su propio ritmo de evolución, es normal que unos superen ciertas etapas antes que otros, pero los patrones aquí descritos son “estándar” y os servirán para estimular a vuestro pequeño y disfrutar más de sus progresos.
SUS NECESIDADES FÍSICAS INMEDIATAS Durante sus primeros días de vida extrauterina el bebé necesita dormir casi todo el día. Dejadle que lo haga: este sueño reparador le ayuda en su adaptación, favorece la regeneración de las células y le facilita la digestión. Además, durante el sueño segrega la hormona del crecimiento, por lo que dormir también le alimenta (sólo debéis despertarle para darle la toma si es de los que nunca protestan aunque tengan hambre). Al final del primer mes se mantendrá despierto más tiempo, unas seis horas en total, en distintos intervalos. No os obsesionéis con el horario entre tomas (muchos necesitan ser alimentados cada dos horas, no cada tres) ni con su regularidad, que ya la irá adquiriendo. Para saber si toma suficiente alimento, lo mejor es pesarle todas las semanas. Una vez que recupere el peso con el que nació (los recién nacidos suelen perder hasta el 10% de su peso), a los siete o diez días, deberá engordar unos 200 g a la semana, aumentando así unos 600-700 g al final del primer mes. Es habitual que moje el pañal después de cada toma y que haga caca 4-8 veces al día si toma pecho, y 1-3 veces si toma biberón (también es normal que esté un par de días sin hacerla). Que sus heces tengan un color verdoso no debe preocuparos. Se debe a la existencia de un tránsito intestinal rápido y a eliminación de bilis. Tampoco debe inquietaros que sean bastante líquidas: salvo que tengan un cerco acuoso alrededor, no son síntoma de diarrea. Salvo contraorden del pediatra, podéis sacarle a la calle desde que os den el alta. Hacedlo a diario, con la ropita adecuada. La luz del sol le ayudará a sintetizar la vitamina D y a fijar el calcio en los huesos, incluso aunque esté nublado. Además de cubrir sus necesidades de higiene, comida y sueño, debéis cogerle, acariciarle, mirarle y hablarle a menudo. Estos contactos le tranquilizan, le estimulan y le ayudan a asimilar mejor lo que come, favoreciendo su desarrollo.
Reportaje realizado por Silvia Cándano y asesorado por Celedonio López (Pediatra)
¡QUÉ SUEÑO! Los padres de Miguel suelen mecerle un rato en sus brazos cuando le acuestan para dormir, pero tienen la precaución de echarle en la cuna antes de que se quede dormido del todo. Así el pequeño se habitúa a dormirse solo y aunque durante la noche se despierte a menudo, puede volver a conciliar el sueño sin reclamarlos. Salvo cuando le toca comer, claro.
¡CHOCA ESOS CINCO! Como todos los recién nacidos, Miguel mantiene apretados los puños, pero agarra con fuerza lo que le ponen en la mano. Este reflejo, que se pierde pronto, le prepara para que pueda sostener objetos.
QUÉ HACE CON SU CUERPO Sus movimientos son bruscos y descoordinados (la coordinación se adquiere progresivamente, avanzando de la cabeza a los pies). Al nacer tiene unos sorprendentes reflejos que perderá en días o en semanas, ya que deben ser aprendidos como conductas voluntarias. Por ejemplo, el reflejo de marcha: si le sujetáis en vilo por las axilas, “echará los pasos” cuando sus pies rocen una superficie. O el de Moro: si le dejáis en la cuna bruscamente o si oye un ruido fuerte, abrirá los brazos en cruz y los cerrará en seguida, como queriendo protegerse. Otros, como el de succión, sí los conserva, porque aseguran su supervivencia. Es normal que a vuestro hijo le tiemble la barbilla, que pase de tiritar de frío a sofocarse de calor en cuestión de segundos, que se sobresalte repentinamente cuando está dormido, que estornude aunque no esté resfriado, que regurgite algo después de las tomas, que bostece a menudo, que carraspee y que emita ruiditos al respirar. Lo hacen todos los recién nacidos. Si llora cuando le acostáis, probad a envolverle en una toquilla, tal vez eche de menos la seguridad de las paredes envolventes del útero. Tened en cuenta que no todos los bebés se comportan del mismo modo y que tan normal es que vuestro hijo permanezca en calma cuando está despierto, se duerma rápidamente y coma de un tirón, como que llore en cuanto no estáis con él, le cueste dormirse y tarde mucho en comer. Lo importante, para que disfrutéis de él y podáis empezar a organizaros mejor, es que le observéis mucho y conozcáis sus gustos (¡los tiene!) y sus necesidades, para que sepáis responder a las señales con las que se comunica.
EL NIÑO DE 0 A 4 SEMANAS, EN CIFRAS • Duerme, como media, de 19 a 23 horas diarias. • El 70 % del tiempo que tarda en comer está muy atento a su madre. • Su capacidad estomacal varía de 30 a 90 cc. • Su frecuencia cardiaca es de 140-160 pulsaciones por minuto. La respiratoria, 40 por minuto (parece que está fatigado). • La longitud de su intestino es de 4 m aprox. • Su volumen habitual de orina es de 2 o 3 cc por kilo y hora. • Su perímetro craneal es de 34-35 cm, lo que equivaldría a su altura si pudiera sentarse. • Al nacer pierde 0,3 ¼C de temperatura por minuto. Hay que abrigarle.
¡VEO, VEO! Al fijar la mirada en algo, sólo unos segundos, Miguel eleva las manitas a la altura de la cara. Según su pediatra: "Lo hace porque hasta que se le fortalezcan los músculos oculares, fijar la mirada le supone un gran esfuerzo, y parece que en esta postura se concentran mejor".
SUS SENTIDOS LE ACERCAN AL MUNDO
Vista Al nacer sólo distingue la luminosidad, los contrastes y los colores blanco y negro. Y sólo enfoca bien los objetos que están a 23-30 cm de su cara. Al final del primer mes ya es capaz de enfocar a 18 cm. Le es más fácil (si lo hace) seguir con la mirada un objeto que se desplaza despacio en sentido horizontal que en vertical. Las caras humanas le encantan.
Oído Desde que nace es capaz de reconocer la voz materna. Al haber estado escuchándola durante el embarazo, le resulta familiar y ejerce un poderoso efecto calmante sobre él, igual que los sonidos rítmicos y repetitivos. En general, prefiere las voces graves a las agudas y chillonas (una ventaja para el padre). Le molestan los sonidos estridentes y los ruidos fuertes e inesperados.
Olfato Lo tiene muy desarrollado desde que nace. Es hipersensible a los olores intensos y penetrantes, que le producen una sensación muy desagradable. Por eso no conviene que os echéis perfumes ni colonias fuertes cuando vayáis a cogerle en brazos. Por el contrario, le encantan los olores un poco dulzones, como el de la vainilla, el caramelo, las flores y, en especial, el de la leche materna. Hay estudios que demuestran que con sólo unas horas de vida el bebé puede distinguir a su madre de cualquier otra persona mediante el olfato. Sentir el olor de mamá le produce una tremenda tranquilidad.
Gusto El recién nacido también tiene el sentido del gusto muy perfeccionado. Desde el principio distingue los cuatro sabores básicos (dulce, salado, amargo y ácido), pero al igual que los aromas, prefiere el dulce a cualquier otro. Esto se debe a que desde el segundo trimestre del embarazo ha estado tragando líquido amniótico, que tiene este sabor.
Tacto El contacto piel a piel es el primer lenguaje que entiende el bebé. Por eso es fundamental tocarle, besarle y acariciarle a menudo, para que su desarrollo psíquico sea equilibrado y físicamente crezca mejor y más fuerte. Para que no se sobresalte, evitad cogerle de la cuna bruscamente y movedle con suavidad (le encanta ser mecido).
QUÉ PODÉIS HACER CON ÉL ESTE MES Siendo tan pequeñito, vuestra labor como estimuladores de vuestro hijo debe centrarse en fomentar su capacidad de atención hacia los objetos y las personas que le rodeáis. Para ello: • Estableced un intercambio de miradas con él durante las tomas. El bebé puede captar la mirada de sus padres desde su primera hora de vida, algo que no sólo favorece su desarrollo visual, sino que sienta las bases para el establecimiento de una sólida relación afectiva con ellos. • Cantadle nanas, repetid cualquier sonido que emita (así le incitáis a repetirlo) y susurradle palabras cariñosas al oído. • Colgad un musical en su cuna. • Agitad ante él sonajeros de colores fuertes. • Mecedle rítmicamente en vuestro regazo. • Acariciadle la cabecita y dadle un suave masaje diario. Recordad que el masaje facial, centrado en la zona del entrecejo, le relajará y le ayudará a conciliar antes el sueño. • Sonreídle con frecuencia.
COMO UNA RANITA Esta postura que adopta Miguel es muy habitual en los bebés tan pequeñitos: les hace sentirse seguros y alivia sus dolores por cólicos. Sin embargo, no es buena para el sueño. Ya sabéis que la postura en la que deben dormir los bebés es boca arriba.
CADA DÍA, MÁS GUAPO
A medida que vaya creciendo, vuestro hijo presentará un aspecto más armónico, pero ahora es normal que sea “así de feo”. Cabeza Puede tenerla deformada. Esto se debe a que sus huesos craneales, que aún están blanditos, han tenido que amoldarse al canal vaginal durante el parto. Se le normalizará en unas semanas. Cara Los edemas y rojeces que tenga se le quitarán en menos de una semana. Si tiene las orejas de soplillo, intentad que al tumbarle no se le queden dobladas. A medida que su perímetro cefálico aumente se le disimularán. Abdomen Su aparente hinchazón se explica porque alberga muchos órganos en un espacio muy reducido. Los pelitos de los hombros y la espalda son restos de lanugo, la capa pilosa que le protegía el cuerpo en el embarazo. Se le caerán muy pronto. Durante unos días puede tener los pechitos y los genitales hinchados. Esto se debe a un leve desequilibrio hormonal.
¡YA ESTÁ LLORANDO! El llanto es el código del que disponen los bebés para hacernos saber que necesitan algo, por eso lloran tan a menudo. Para consolarle hay que aprender a distinguir los tipos de llanto, ya que varían según sea el motivo. Miguel, según sus padres, casi siempre suele llorar por hambre, así que no es difícil calmarlo.
¿POR QUÉ TIENE ESAS CURIOSAS REACCIONES?
¿Por qué se pega a los laterales de su cuna?Porque está habituado a vivir en el útero materno, que era muy reducido, y ahora necesita sentir limitado el espacio en el que se encuentra para estar más seguro. ¿Por qué llora sin derramar ni una lágrima?Por la inmadurez de sus conductos lagrimales, que aún están inactivos. En unas semanas empezarán a funcionar. ¿Por qué se duerme antes si le mecemos sobre el hombro izquierdo?Porque el sonido rítmico del corazón le resulta muy familiar (ha estado escuchando el de su madre durante todo el embarazo) y le produce una gran placidez, que le incita al sueño. ¿Por qué mueve los ojos cuando está dormido?Porque está soñando con sus primeras experiencias diarias: las tomas, las caricias... O con las que tuvo en el útero. Estos movimientos se producen durante la fase REM, que es la primera por la que pasamos cuando nos dormimos y que se caracteriza por un sueño muy ligero. En cuanto se duerme profundamente, estos movimientos cesan. ¿Por qué a veces parece sonreír?No es una sonrisa de intercambio (ésta aparece hacia el tercer mes), sino un movimiento reflejo, involuntario, producido por el bienestar que siente tras haber comido o dormido bien. ¿Por qué se chupa tanto el dedo y los puños?Unas veces, por hambre. Otras, por placer. Es una forma de autoconsuelo (ya se chupaba el pulgar antes de nacer) y ahora, además, le recuerda lo bien que se siente al succionar el pezón materno.
MOTIVOS PARA LLEVARLE AL PEDIATRA • Que llore constantemente y no haya forma humana de calmarle. • Que tenga síntomas de enfermedad (fiebre, granos...), aun leve. • Que sea incapaz de fijar la vista unos segundos. • Que no se sobresalte ante un ruido fuerte que se produzca a su lado. • Que estando tumbado boca abajo sea incapaz de mantener la cabeza levantada unos instantes. • Que arquee el cuerpo o sea imposible tumbarle boca abajo. • Que sea “demasiado bueno” y no llore nunca. • Que succione mal y se fatigue mucho en las tomas. • Que siempre haya que despertarle para comer. • Que no haga pis con frecuencia.