No consigue el orgasmo con la penetración
Llevamos ocho años de matrimonio y la única forma que tiene mi mujer de conseguir el orgasmo es mediante la caricia, porque con la penetración es imposible. Sufrimos mucho porque pensamos que es por el tamaño de mi pene. Utilizamos siempre la misma postura, pero es que ella se bloquea cuando emprendemos el coito.
Los matrimonios que tienen esta dificultad viven la penetración con una gran angustia, pues el único objetivo que buscan es llegar al orgasmo cuanto antes. Por eso deben desterrar esta meta y comenzar a disfrutar de las sensaciones, sin pensar en lo que ha de venir después. La pareja ha de sentir la unidad de sus cuerpos y la expresión de amor que comparten en ese momento. Con esta idea en la cabeza deben comenzar a deleitarse con todo lo que tiene que ver con la relación sexual, desde los preámbulos, que tienen una importancia decisiva, hasta la resolución. Disfrutar de cada momento les puede ayudar a entender sus cuerpos y han de ser sinceros a la hora de expresar sus preferencias y sus gustos. El desconocimiento acerca del cuerpo de su cónyuge y una incorrecta estimulación pueden provocar que la mujer no llegue a la penetración en las condiciones necesarias de excitación para poder alcanzar al orgasmo.
No tenemos sexo pero estamos bien así.
Somos un matrimonio de 50 años, nos queremos mucho y tenemos una buena relación. No rehuimos el contacto físico, pues todos los días nos tocamos y procuramos estar juntos. Sin embargo, hace diez años que no mantenemos ninguna relación sexual porque no tenemos ganas. Lo hemos hablado e incluso hemos pensado si ir a un sexólogo, pero por otro lado pensamos que estamos tan bien que no hace falta. No sufrimos por ello, porque no nos distancia, pero ¿es normal?
No hay que buscar problemas donde no los hay y si los dos están convencidos de que viven una relación estupenda y sin problemas, no tienen que ir a un sexólogo ni iniciar un tratamiento. Pero también es cierto que no es lo normal, pues la dimensión sexual es una forma de expresarse el amor conyugal muy placentera para ambos. De hecho, el ideal es vivir este aspecto del matrimonio de forma plena. Usted y su marido han de ser completamente sinceros el uno con el otro y comprobar si viven esta circunstancia como un menos en su relación pero se han acostumbrado a ello con el tiempo, o por el contrario no la necesitan en absoluto y no supondría una mejora en su matrimonio. Si les queda la duda o piensan que ganarían más como pareja si también desearan tener relaciones sexuales, no tienen por qué renunciar a ellas, pueden acudir a un sexólogo que les ofrezca confianza e iniciar un tratamiento.
¿Cómo le hablo a mis hijos sobre sexualidad?
En mi casa siempre recibí una educación muy restrictiva respecto al sexo y mis padres nunca me hablaron del tema. Ahora tengo, con mi marido, hijos de entre 3 y 10 años y no encuentro la forma de hablar con ellos, pero creo que debo hacerlo. ¿Cómo puedo empezar?
En primer lugar debe estar tranquila, porque hablar con los hijos acerca de la sexualidad es algo muy hermoso. No puede abordar este asunto con preocupación, sino tratar de que se convierta en algo natural dentro de la casa. Sus hijos tienen edades distintas y no puede entablar una conversación con ellos de la misma forma. A los diez años se les puede dar más información acerca de lo que significa la dimensión sexual en la vida de las personas, y charlar sobre los cambios que en breve va a sufrir su cuerpo. También puede contarle su experiencia personal y la relación que vive con su marido y preguntarle acerca de lo que él sabe y que le cuente las ideas que al respecto tiene en su cabeza. En cuanto a los niños más pequeños, los padres deben buscar cualquier excusa, como un embarazo de un familiar, unos dibujos o un libro, para comenzar a hablarles acerca de lo que significa el amor, de la relación distinta que tienen los padres y las madres y de que ellos son fruto de ese amor profundo.
Me castiga sin sexo
Las peleas son muy frecuentes en mi matrimonio y mi mujer, cuando no hago algo que ella quiere, sobre todo en lo que se refiere a tareas domésticas, me castiga sin sexo. Me parece un tratamiento injusto y me hace pensar en otras mujeres.
Utilizar la sexualidad para negociar es un juego muy arriesgado que nunca resuelve los conflictos y que hace mucho daño a la pareja, pues no se aborda la verdadera raíz del problema. El sexo se convertirá entonces en una moneda de cambio para conseguir un fin concreto. Sin embargo, es relativamente frecuente ver a parejas que emplean este método en lugar de establecer un diálogo que permita esclarecer cuál es el problema en cuestión. Usted debe hacer ver a su mujer lo equivocada que está en este planteamiento y juntos tendrían que reflexionar acerca de lo que significa la relación sexual en sus vidas.
En la cama sólo me apetece dormir
Llevo una temporada con mucho estrés debido a una fuerte carga en el trabajo y a mi hijo, y no puedo controlarlo. Está afectando mucho a mi vida en pareja, hasta el punto de que apenas tengo ganas de mantener relaciones sexuales. Mi marido es encantador, está muy pendiente de mí y me ayuda, pero tengo tanto que hacer durante el día que cuando me meto en la cama lo único que me apetece es dormir. Sólo mantengo relaciones sexuales los fines de semana, pero yo siento que para él son claramente insuficientes y se está instalando una insatisfacción entre nosotros. Me gustaría mantener relaciones sexuales de una forma más continua, pues antes me apetecía más frecuentemente que ahora, pero tengo tantas cosas que hacer que no sé cómo hacerlo.
Debe pararse a reflexionar acerca de lo que significa el matrimonio y la relación con su marido, y si la falta de relaciones sexuales es síntoma de un desinterés claro que perjudique la vida conyugal. ¿Hasta qué punto es importante su marido en su vida? Porque si realmente lo es, no está actuando de forma correspondiente. Es fundamental que establezca prioridades, pues dejar perfectamente hecha la casa antes de irse a la cama u ocuparse en exceso del niño no es imprescindible en su vida. Si la situación persiste en el tiempo, lo lógico es que derive en un serio problema en el matrimonio, por eso es mejor ponerle remedio cuanto antes. Debe procurar buscar tiempo para estar con su marido, dejar las obligaciones para el fin de semana e intentar relajarse de alguna forma antes de tener relaciones. Una cena tranquila con el niño acostado, un masaje o un baño juntos son métodos perfectos para crear un ambiente que les permita disfrutar a ambos. Sólo tienen que buscar el que más les guste o apetezca, hablar de una forma fluida comunicando lo que sienten y comenzar a recuperar el gusto por compartir su amor a través del cuerpo.